martes, 10 de junio de 2014

- ¿Por qué ya no escribes? - Preguntó con las manos en los bolsillos traseros de sus vaqueros mientras que rodeaba la mesa donde ella, sentada en la silla de piel y madera, apoyaba la cabeza tratando de buscar excusas con las que deshacerse de él.
- Porque mucha gente lo hace, mucha mejor que yo. Sabes que no me gusta la competencia. - Había un mensaje algo oculto en sus palabras. Le recordó sutilmente que le fue infiel cuando ella estaba loca y completamente enamorada de él.
- Pero nadie lo hace como tú.- Se colocó de pie frente a ella y apoyó las manos sobre la mesa. Hizo caso omiso al mensaje oculto.
- No vivo de esto, ya no. Me he cansado de las mocosas que describen su adolescencia como el más dramático drama de la historia del drama. No son conscientes de que a partir de los treinta todo empieza a decaer, empezando por el pecho y terminando por la fama.
- Te recuerdo que a parte de tu editor, soy tu exmarido. Te conozco desde hace 15 años, y siempre he tenido la ligera aunque, quiero pensar que, errónea sensación de que odias a todos los que están por encima de ti, especialmente si son mujeres. Y por primera vez desde hace 15 años te voy a preguntar... ¿por qué?
- No es errónea, nunca has estado tan en lo cierto como hoy. Pero no lo sé. Las odio porque son mujeres y mejores. No trates de hallar más explicaciones. Sé que para haber esperado 15 años a hacerme esta pregunta, esperabas una respuesta algo más clara y extensa. Pero no tengo tiempo, he de trabajar. Cierra al salir, y saludos a tu esposa. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario