Cuando el aburrimiento invade tanto de ti que hasta cuentas algunas de las tantas cajetillas de tabaco que te has fumado y que conscientemente están acabando contigo. La rutina, la monotonía, qué aburridas. Qué ganas de rescatarme yo misma y a mí misma con un metálico corcel al que llamaré Tornado, como el del Zorro. Un diría seré yo misma la que diga BASTA y salga corriendo. Sin prescindir de nadie. Y que me vaya bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario