lunes, 2 de diciembre de 2019

Efímero

Es curioso cómo volvemos a viejas costumbres ya olvidadas. Es curioso que lo hagamos cuando volvemos a pasar por una situación similar a la última, a aquella que nos llevó a escribir unas líneas, a escuchar una canción, a llorarla...
La última vez que dediqué unos minutos a este blog tenía el corazón roto, igual que hoy, tres años después.

Sigo siendo una veleta. Sigo tratando de amoldarme al viento, de marcar mi rumbo hacia donde la meteorología me indica que debo hacerlo. ¿Será una metáfora? ¿Será el viento la metáfora del corazón? Por ahora, no lo sé y tampoco sé si quiero saberlo. Siempre me han dicho que dejarte llevar por el corazón te hace cometer demasiados errores. Quizás esa sea la razón por la que vuelvo a tener el corazón roto.