Muchas veces he escuchado a personas que, tras una ruptura, tratan de reírse de la situación bromeando sobre las "mentiras" que le dijo su expareja. "Mentiras" como: "Nunca te voy a dejar", "te quiero", "siempre".
Bien, considero que soy de las pocas personas que no cree en esas mentiras. También es verdad que habría que estudiar cada caso. Pero, al menos yo, cuando he dicho "te quiero", es porque lo sentía así. Y cuando he prometido jamás abandonar a esa persona, también lo decía de corazón, porque me veía capaz de hacerlo. De estar a su lado cada día, hasta el final.
No soy mala persona por decirlo, no he mentido nunca y realmente creía en mis palabras. He tratado de alcanzar esas metas, de querer, de compartir, de convivir y de amar. Sin embargo, hay quienes más tarde que temprano prefieren cortar el hilo que les une. Hay otros que se rinden antes de comenzar la relación por evitar cada batalla de una discusión. Y, luego, están aquellos pocos y dichosos que duran eternamente. ¿Por qué ellos sí y otros no? Porque son valientes.
"No prometas nada que no vayas a cumplir". Cómo que no. Prometeré todo aquello que crea que pueda cumplir. Y si no lo consigo, será porque no era mi destino. Pero que jamás me tachen de mentirosa o de cobarde porque juro esforzarme al máximo por poder cumplirlo, porque es lo que quiero. Porque, aunque no siempre salgan las cosas como queremos, ser valiente es ley de vida.
Berta OB
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