No sentía un ápice de interés por ti, pero eras tan buen chico, me dabas tanta confianza, me parecías tan sumamente interesante que te veía un atractivo que el resto era incapaz de percibir. Me jugué amistades por ti, pero lo di todo de mí por tener la oportunidad de conocerte más y más.
Circunstancias de la vida, buenas o malas, me acercaron todavía más a ti, hasta el punto de encontrarme contigo más de tres veces al día. Y de repente, tampoco sé como pasó, pero volvía a casa alguna tarde con tus amigos, pero sobre todo contigo.
Y me encantaba esa rutina, tenerte tan cerca, que me dejaras conocerte cada día un poco más. Y cuando pensaba que todo se había acabado, que ya no volvería a verte, o la historia volvería al principio... Entonces ahí, fue cuando nos hicimos amigos. Cuando íbamos en un mismo grupo, salíamos por las tardes a dar una vuelta, cuando compartíamos volante en los autos de choque, cuando disfrutábamos de fiestas, cumpleaños, cuando nos tomábamos una cerveza, cuando nos hacíamos fotos juntos en las que hasta la gente que no te conocía, decía que hacíamos la pareja perfecta. Que mi sonrisa no era normal, que se notaba que estaba coladita hasta los huesos por ti.
Pero tú y tu filosofía, decía que no podíamos estar juntos, que si nos perdiésemos, perderíamos demasiado. Y me lo creí, llegué hasta pensarlo yo, pero ahora... Has hecho tu vida con otra persona, otra persona que no soy yo, y que sin conocerla de nada odio muchísimo. Porque te tiene, tiene lo único que he querido de verdad en mi vida y lo ha conseguido como si fueses algo de lo más fácil de entender.
Hemos preferido enfadarnos, no hablarnos, borrarnos de todas partes y actuar como desconocidos. Y eso es lo más triste de todo. Que ya no es que nuestra historia no haya evolucionado, sino que hemos vuelto a mucho más atrás que el principio.
Pero, ¿sabes qué? Todavía te quiero.
(Y así será hasta el fin de los días.)

Esas cosas pasan. Eres importante para alguien que te importa un pito, y para cuando pasa a ser importante para ti... le importas un pito. Lo bueno es que olvidas. Quizá ahora te parezca imposible, pero pasan los años y cuando lees todo aquello que escribiste contándote tus sentimientos hacia ese alguien, no recuerdas quien era... lo se por mi... así es la vida...
ResponderEliminarPero yo no quería que esto pasara, jamás pensé en olvidarlo. Y ahora lo veo un reto.
Eliminar¿un reto olvidar o un reto recuperar? Recuperar: No puedes obligar a nadie a que comparta tus sentimientos. Y olvidar... no hace falta proponérselo mucho. Sale solo. En cuanto empieces con tu dinámica habitual, los estudios, las clases, la autoescuela, las actividades que vayan surgiendo, el cumpliento de tus obligaciones diarias, el conocimiento de otras personas, las relaciones que surgen por casualidad y todas esas cosas a las que te lleva lo que llamamos rutina, otras cosas y personas pasan a ser lo importante y entonces le aparcarás en un rincón de la memoria y luego no recordarás dónde lo dejaste...
ResponderEliminarEstoy deseosa de empezar todo aquello que me absorba tanto que haga olvidarme de lo peorcito.
EliminarLo peorcito dolerá mientras quieras que lo haga... es decir mientras te empeñes en recordar que lo te duele...
ResponderEliminar