No elegí formar parte de tu vida, ser la pequeña, la que te haría despertarte en mitad de la noche por tener hambre o encontrarme mal. Tampoco elegí ser la que discute contigo por la ropa que llevo, no elegí aprender y tomar ejemplo de ti, ni la que hereda tus consejos. No elegí quererte, pero te quiero. Porque discutimos, no estamos de acuerdo un millón de cosas, te llevo la contraria, me dices blanco y yo hago negro. Pero supongo que esto es ley de vida. No eres mi mejor amiga, me callo muchas cosas por miedo de defraudarte más de lo que normal hago. Pero eres mi consejera, mi enfermera, mi cocinera, mi limpiadora, mi personal shopper, mi canguro, mi camarera, mi banquera, mi maquilladora, mi depiladora, mi fotógrafa, mi modelo. Pero ante todo mi madre. Gracias por seguir ahí aunque no te quiera ver, porque a pesar de todo eres la primera en tenderme la mano y no rendirte hasta saber lo que me hace enfadarme con el mundo y contigo. Te quiero, mamá.
Hoy te toca a ti.
Feliz día, Berta Bofill.
No. Es verdad. Nadie elige a los padres ni a los hermanos ni la familia. Pero -salvo excepciones lamentables- la mejor madre es la de cada uno. Un trabajo del que no te jubilas. Aunque te cueste ahora reconocerlo, tienes la mejor madre. Yo también. Aprende de ella. Sobre todo,lo que no te gusta.Tú harás lo mismo cuando seas madre, porque entonces descubrirás y admitirás sin reservas que por mucho que te molestara,siempre hizo y dijo lo que era mejor para ti.
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