miércoles, 2 de mayo de 2012

Llega un momento en el que al final uno explota, quiere acabar con todo y con todos. Confiar en alguien y que te defraude, lo peor es que tú eres el único que sale perdiendo. Cómo os divierte ver sufrir a la gente, ¿no os queda un escrúpulo que os diga que estáis acabando con la vida de quien quiere ser feliz? Me gusta aprender de los errores, pero no así. He sufrido, y mucho, pero nunca de esta manera. Algo te oprime el pecho, notas como la fiebre aumenta, una angustia incontenible aflora de un momento a otro, escalofríos recorren tu cuerpo y ni tan si quiera te permiten expresar lo que te pasa por la cabeza. Es una sensación agotadora, desagradable, angustiosa; puede sonar macabro, incluso preocupante; pero prefieres morir a seguir sufriendo de semejante forma. Y nunca será suficiente para vosotros. Yo no voy a ser la víctima de un suicidio, y no se lo deseo a nadie. Pero por si pasa, ojalá os pese en la conciencia la muerte de una persona que sólo confió en quien pensaba que era de fiar.



1 comentario:

  1. caray! Me has dejado sin palabras... pero preocupada... se confía en la gente, se la quiere... pero no se debe estar colgada de su aceptación o rechazo para seguir viviendo. Aprender a reconocer quién te hiere y quien te quiere es la tarea diaria del cremiento como personas... y solo se crece estando vivo...

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