martes, 20 de marzo de 2012

Hay cosas que nos pasan y no sabemos por qué. A veces las consideramos como algo bueno y otras como algo malo. Por las buenas no nos interesamos, todo el mérito es nuestro. Y si de las malas no entendemos su causa, culpamos al resto y decimos que o no lo entendemos o no lo merecemos.
Dios es el único que sabe por qué nos pasa y sólo Él puede solucionarlo. Pero nos pone a prueba. No intentemos entender su mente porque jamás lo conseguiremos. Tan solo intentemos arreglar las cosas por nuestros medios mientras Él lo hace por los suyos.
No le busques explicación a todo, simplemente actúa por tu forma de pensar y por lo que tú consideras correcto. Y si te equivocas, no te preocupes porque al fin y al cabo de los errores se aprende.

1 comentario:

  1. Se aprende de los errores, ya lo creo, pero duele infinito. Sobre todo cuando además de saber que has metido la pata, estabas avisado de que podría ocurrir. Echarle la culpa a otro está bien, pero el error es tuyo y pesa y más si sabes que al otro, a quien te ha empujado al error,le importa un bledo el daño hecho y eso fastidia más aún. Lo que consuela de verdad es saber que has actuado en coherencia contigo misma. El bálsamo: la fe y la confianza en ÉL.

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