sábado, 28 de enero de 2012

Prohibido llorar.

No sé por qué el otro día soñé contigo, que como cada día desde hace 8 años íbamos a dar un largo paseo agarrados de la mano, hablando, riendo, completando las frases que va a decir el otro y tarareando cada canción que en ese momento se nos pase por la cabeza. No sé por qué soñé con eso que hacemos siempre, con algo que huele a rutina. No te voy a decir que apesta, porque es algo que me gusta. Verte abrir la boca y decir lo primero que se te ocurre, a veces sin pensar. Cerrar los ojos pensando que así puedes escuchar mejor el piar de los pájaros, las bocinas de los coches o mi voz. Quizá lo sueñe porque no es real, pero lo deseo tanto que lo tengo demasiado presente. Siento ansias de poder verte cada día tan pegado a mi, de despertar todos los días de mi vida a tu lado mientras me miras y dibujas cosas sin sentido en mi hombro, de sonreír hasta cuando las cosas no van bien. Tengo ganas de poder decirte que te quiero sin morirme de vergüenza porque no voy a ser correspondida, muero por poder contar contigo y que no me dejes derramar una mísera lágrima. Porque solo contigo podría ser realmente feliz. 

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