¿Recuerdas cómo fue la primera vez que os besasteis? ¿Ese momento mágico en el que todo cambia?
Claro que lo recuerdo, sus caricias, sus abrazos, sus besos... Pero no el primero, si no cada uno de ellos. Bajo la lluvia, bajo un balcón, bajo un árbol, sobre un puente, sobre y bajo las sábanas, iluminados por una farola, por un coche, acompañados de una melodía o del piar de los pájaros.
Todos fueron mágicos, todos. Pero al igual que lo que sube baja, todo lo que empieza acaba.
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